y más la piedra dura porque esa ya no siente, pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo, ni mayor pesadumbre que la vida consciente.
Ser y no saber nada, y ser sin rumbo cierto, y el temor de haber sido y un futuro terror... Y el espanto seguro de estar mañana muerto, y sufrir por la vida y por la sombra y por
lo que no conocemos y apenas sospechamos, y la carne que tienta con sus frescos racimos, y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
En el contexto de la literatura en español, se conoce como modernismo a un movimiento literario fundamentalmente poético, desarrollado entre el siglo XIX y el XX (1880-1920) y que se comprende como la forma hispánica de la crisis universal de las letras y el espíritu que caracterizó la entrada en la contemporaneidad.
El modernismo se caracterizó por la rebeldía creativa, un refinamiento un tanto aristocratizante y narcisista, así como un culturalismo cosmopolita, pero su aporte más importante a las letras hispanas fue su profunda renovación del lenguaje. Tanto así, que los autores latinoamericanos por primera vez influían en los peninsulares y les marcaban la pauta, en lo que se conoció como “La vuelta de las carabelas”.
De esta manera, los poemas modernistas tendían al lenguaje culto, a valorar los temas americanos e indígenas, pero al mismo tiempo profesaban una devoción por París y por la cultura cosmopolita, así como por la mujer y el amor idealizado. Sin embargo, en sus versos se puede percibir la desazón característica del romanticismo, su angustia y profunda melancolía. A menudo se acusó a sus poemas de ser escapistas, de rechazar la sociedad y preferir la fantasía.
El inicio del modernismo se suele ubicar en 1888 con la publicación del poemario Azul… del poeta nicaragüense Rubén Darío, cuya repercusión en la literatura hispana fue gigantesco. Inicialmente, el término con que se designó a los seguidores de esta corriente (“modernistas”) fue empleado peyorativamente, pero a medida que fue esgrimido con orgullo insolente por estos poetas, terminó convirtiéndose en el nombre del movimiento.
Autores y obras del modernismo
La lista de autores y obras modernistas es sumamente extensa, ya que todos los países hispanoamericanos participaron del movimiento, así como la misma España. Sin embargo, una lista de los más conocidos incluye a los siguientes:
Rubén Darío (nicaragüense, 1867-1916). Poeta, periodista y diplomático, considerado fundador del modernismo con su poemario .. (1888), y célebre por sus poemarios Prosas profanas (1896), Cantos de vida y esperanza. Los cisnes y otros poemas (1905) y sus libros de prosa Los raros (1896), Peregrinaciones (1901) y Historia de mis libros (1916), entre muchísimas otras obras.
Leopoldo Lugones (argentino, 1874-1938). Poeta, ensayista y periodista de fuerte raigambre nacionalista, precursor del relato fantástico y de ciencia ficción rioplatense. Se suicidó ingiriendo cianuro. Sus obras poéticas más célebres son Las montañas del oro (1897) y Los crepúsculos del jardín (1905), de fuerte influencia simbolista.
José Martí (cubano, 1853-1895). Político, periodista, pensador, filósofo y poeta, fundador del Partido Revolucionario Cubano, murió durante la Guerra de Independencia Cubana, luego de haber viajado por todo el continente y haber escrito una obra poética y en prosa de muchísimo valor, en la que destacan las crónicas de Nuestra América (1891) y las poesías de Edad de oro (1878-1882) y Flores del destierro (1878-1895).
José Asunción Silva (colombiano, 1865-1896). Poeta y viajero, de obra breve pero importante, en la que destaca El libro de versos (1923, póstumo). Se suicidó de un tiro en el corazón a los 30 años.
Amado Nervo (mexicano, 1859-1895). Periodista, poeta y diplomático, es célebre por su amistad con Oscar Wilde en París y por sus obras El bachiller (novela, 1895) y los poemarios Perlas negras, Místicas (1898) y La amada inmóvil (póstuma, 1922).
Delmira Agustini (uruguaya, 1886-1914). Poeta proveniente de sectores pudientes de la sociedad, cuya educación le permitió figurar a pesar de las discriminaciones machistas de la época. Destacan en su obra El libro blanco (1907), Los cálices vacíos (1913) y Correspondencia sexual (póstuma, 1969).
El realismo fue un movimiento estético que aspiraba a la semejanza o la correlación más exacta posible entre la representación y la realidad. Esta tendencia valoraba la identificación de la obra de arte con el mundo real y se manifestó en pintura, escultura, literatura y teatro.
El realismo surgió formalmente en Francia en el siglo XIX como reacción a la subjetividad individual del Romanticismo. Recibió, en cambio, influencia del racionalismo, el positivismo y la tradición de la Ilustración francesa, que privilegiaba el intelecto humano y el conocimiento de la realidad por encima de las emociones y el mundo subjetivo.
El realismo procura representar la realidad de la manera más verosímil posible, y prefiere las situaciones cotidianas frente a las idealizaciones heroicas, así como los temas apegados a lo mundano y lo común. En muchos sentidos se considera la búsqueda de objetividad del realismo como una forma de comprender y hacer crítica de las situaciones sociales de una época.
Características del realismo
El ser humano como centro
El realismo se alejó de los temas mitológicos, religiosos, fantásticos y oníricos propios del Romanticismo, para enfocarse en las experiencias y realidades de las personas comunes y los sujetos anónimos.
Los artistas realistas procuraban comprometerse con los problemas de su tiempo y buscaban retratar la dignidad de la vida cotidiana incluso en sus aspectos más crudos. Reflejaban en sus obras la pobreza, la desigualdad y las injusticias sociales.
La búsqueda de objetividad y precisión técnica
Los artistas realistas aspiraban a reproducir la realidad visible con fidelidad y exactitud. Tanto las pinturas como las esculturas procuraban captar detalles minuciosos de las expresiones, gestos, objetos y escenarios.
En literatura, los autores realistas utilizaban descripciones largas y minuciosas para crear sensación de inmediatez y verosimilitud.
La crudeza y la temática social
El realismo se caracterizó por una representación honesta y sin idealizaciones, que destacaba los aspectos más crudos y problemáticos de la realidad.Los artistas representaban la pobreza, la miseria, la explotación laboral y las desigualdades sociales de la época en forma crítica y de denuncia, con la intención de promover cambios sociales.
El cuestionamiento del rol del artista
El realismo se vio influenciado por las ideas de la Revolución Industrial, el auge de las ciencias sociales y el nacimiento de nuevas filosofías y movimientos políticos. Este contexto social y cultural movió a los artistas a tomar un rol social más activo y a llevar a sus obras las problemáticas de su momento.
El Gaucho Martín Fierro es un poema narrativo escrito en verso y una obra literaria considerada ejemplar del género gauchesco, escrita por el poeta, político, periodista y militar argentino José Hernández en 1872. Consta de 2316 versos y 13 cantos. Tiene una continuación, La vuelta de Martín Fierro, escrita en 1879. Luego de la publicación de ambas partes, «El gaucho Martín Fierro» y «La vuelta de Martín Fierro» se reúnen bajo el título de «Martín Fierro».
En «El gaucho Martín Fierro», Martín Fierro es un gaucho trabajador al que la injusticia social del contexto histórico lo vuelve un «gaucho matrero» —es decir: un gaucho fuera de la ley—.
Aquí me pongo a cantar,
al compás de la vigüela
que el hombre que lo desvela
una pena extraordinaria,
como la ave solitaria
con el cantar se consuela.
José Hernández, primera estrofa del Martín Fierro.